Cambios después de una cirugía de vesícula

Ya estás operado de la vesícula o estás en la consulta en la que tu cirujano te dice que te tienen que operar para extirparla, ¿Qué pasará con tu cuerpo después de la cirugía? ¿Podemos vivir sin vesícula? Entonces, ¿Para qué sirve?

Vesícula biliar

La vesícula biliar es una pequeña bolsa ubicada justo debajo del hígado la cual almacena la bilis. La bilis es un líquido formado por la unión de varias sustancias por el hígado. Sirve para poder digerir adecuadamente las grasas de los alimentos que consumimos.

Después de comer una alimento rico en grasas, por decir un pollo frito, pasa al estómago y de ahí al intestino, nuestro cuerpo manda una señal que dice que es necesario liberar la bilis para poder digerir las grasas adecuadamente. Entonces, la vesícula biliar se contrae para liberar la bilis que había estado almacenando entre comidas para que se dirija a través de pequeños conductos hasta el intestino y así poder ejercer su trabajo para digerir las grasas.

¿Qué pasará cuando ya no tenemos vesícula biliar?

La producción de a bilis continúa de forma habitual. La única diferencia es que al haberte retirado la vesícula ya no existe lugar alguno donde se pueda almacenar.

Después de la cirugía de vesícula la recomendación es evitar consumir los alimentos grasosos, harinas e irritantes (que antes te provocaban dolor) por lo menos un par de semanas e irlos introduciendo paulatinamente a tu dieta. ¿La razón? para que tu cuerpo se adapte a los cambios.

¿Qué pasa cuando vuelva a consumir alimentos con grasa?

La bilis continúa llegando al intestino para hacer su función de digerir las grasas, sin embargo, llega en mucha menor cantidad ahora que no hay una vesícula que la almacene.

Si después de una cirugía de vesícula comes alimentos con exceso de grasas, la bilis no será la suficiente para digerir todo lo que consumiste. Puedes tener malestar.

¿Qué molestias puedo sentir?

Al no haber suficiente bilis para digerir las grasas, éstas pasarán casi íntegras por el intestino, causando distensión y dolor abdominal, náuseas o diarrea.

Lo mejor es para evitar las molestias es permitirle el tiempo suficiente a tu cuerpo para que se adapte a estos cambios. Además, procura evitar comidas que contengan grasas, harinas o irritantes en exceso.

 

Dr. Benjamín Paulín Cervantes

Cirugía General y Laparoscopía Avanzada

Cirugía Digestiva, Endócrina y de Hernia

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